Un interior sencillo y a la vez elegante, como si tuviera un filtro VSCO: paredes color leche con enormes cuadros abstractos combinadas con detalles en rojo escarlata y «azul marino», luz cálida y tenue, mesas de madera. El público es agradable.

Imagina que has llegado a la dacha y tu abuela te ha preparado la cena; entonces, dejándote llevar un poco por el ambiente, te relajarás y lo disfrutarás.

Honoré es un buen ejemplo de un local donde la calidad está a la altura del precio. En el menú hay una mezcla de cocina europea y georgiana, en concreto de Kajetia.

No esperes alta gastronomía ni siquiera el más mínimo asomo de manteles blancos.